domingo, 26 de febrero de 2012

SEMANA EN TOULOUSE

Buenos días

Por fin tengo internet en casa, lo que me ha costado.

La semana pasada estuve en Toulouse de lunes a viernes para concocer a las personas que, a efectos prácticos, son las que han diseñado la parte del avión de la que voy a estar encargado aquí en Saint Nazaire.

La verdad es que además he aprovechado para quedar con algunos de los amigos que hice en Toulouse y volver a ver la ciudad un poco.

No ha estado mal, pero ha sido un pelín cansado, sobre todo porque venía de haber estado el fin de semana en España, en coche, así que después de la paliza del Domingo, el lunes me tocó madrugar para coger el avión, que al menos se coge al lado de la oficina (en Airbus Francia tienen un avión que hace el recorrido Toulouse-Nantes-Saint Nazaire, todos los días 2 veces, por la mañana y por la tarde).

Una cosa que me sorprendió es que para coger este avión, si bien hay un control de seguridad que te revisan los objetos que vas a subir a bordo, no te revisan la maleta (solo se aseguran de que no pese demasiado) y además pasas a la sala de espera con la maleta. Lo cual, unido a mi gran capacidad para imaginar potenciales delitos, me ha hecho plantearme lo siguiente:

¿Que pasa si meto en la maleta un elemento que está prohibido llevar en la cabina de pasajeros y luego lo saco en la sala de espera, por ejemplo en el baño que no está vigilado? Tanta seguridad para nada. Además no es la gendarmería francesa la que está en el control de seguridad, es una compañía de seguridad privada.

Pero llendo un poco más allá, que pasa si se me ocurre llevar drogas o contrabando o cualquier material explosivo etc..., nadie controla eso, perfectamente podía haber llevado cualquier cosa de esas que nadie ha controlado los equipajes.

En fin volviendo a mi semana en Toulouse, lo que se nota estar o no al lado del mar, había una diferencia de al menos 6 o 7 grados de temperatura entre Toulouse y Saint Nazaire (al menos en las mínimas), menudo frío por las mañanas. Si bien no debió llegar a las temperaturas de hace dos semanas, con la ola siberiana, pero la verdad es que acostumbrado a los 5 o 6 grados que hace aquí por la mañana, llegar a Toulouse y estar bajo cero fue duro.

Pues bien, me llamó la atención que muy poca gente de ese edificio comía en el comedor. O se iban a comer a casa o se traían la comida. También voy a contar una cosa curiosa, en el despacho en el que me ubicaron, estabamos trabjando 4 personas, 3 franceses y yo. Pues uno de estos franceses, se iba a comer a casa todos los días, volvía como una hora y cuarto después de haberse ido, y cuando llegaba se hecha la siesta en el despacho, en torno a un cuarto de hora o veinte minutos. Utilizaba una silla para apoyar los pies y se dormía tranquilamente. Pero digo yo, ¿porqué no se echaba la siesta en su casa, ya que iba allí a comer?. ¿No le sería más cómodo echarse la siesta en un sofá o en la cama que no en la silla del despacho?

Para que digan luego de los españoles.

En fín, que el viernes cuando llegué a casa por fín puede conectarme a internet.

Un saludo


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