sábado, 22 de septiembre de 2012

UN QUITE DE LOS QUE HACEN ÉPOCA.

Está comprobado: Los chones atraemos a la creme de la creme de la sociedad nocturna, está en nuestro ADN, nos huelen, lo perciben o yo que sé como lo hacen, pero les atraemos.

El viernes, sin ir más lejos, estaba con unos amigos tomando unas cervezas en los bares que están al lado de mi casa, cuando han entrado 3 individuos (por clasificarlos de alguna manera) algo pasados de alcohol (por ser suave) y lo primero que han hecho es ir directamente donde estaba yo (que no les conozco de nada) y sin yo decir nada, han empezado a hablar conmigo (si ya me cuesta entender el francés con la música, ni os cuento el francés borracho con la música) y un o de ellos no dejaba de darme palmadas en la espalda.
Menos mal que al poco, además justo cuando estaba al lado de la barra pidiendo, han aparecido al lado nuestro una rubia espectacular y  su amiga. Y claro nuestros amigos rápidamente se han olvidado de mi y han ido a darle la chapa a la rubia.

Hasta tal punto que la amiga de la rubia, que por cierto es bastante maja y se llama Amelie, viene y me dice  algo, que, entre lo que he podido entender, visto su cara y el percal que había, se puede traducir, sin perder mucho significado, "Diles a tus amigos que se están pasando bastante, sobre todo con mi amiga. la rubia espectacular", a lo que yo le respondo "no son mis amigos, ni los conozco de nada, simplemente han llegado y se han puesto a mi lado y no paraban de decirme cosas hasta que habéis llegado vosotras".

Yo de verdad que lo siento por ellas, sobre todo por la rubia, que no han parado de darle la chapa durante toda la noche (eso le pasa por estar tan buena y además venir al pub expectacularmente vestida). Pero como dicen en el argot torero, me han hecho un quite que ni a Manolete.

Total, que la amiga de la rubia, es decir Amelie, se ha unido a nuestro grupo y la rubia, cuando podía alejar a estos "amigos" también venía a refugiarse con nosotros. Por supuesto mis amigos no han protestado ninguno cuando se nos han unido estas dos (cosa que no comprendo porque normalmente son un pelín cerrados)

Al fianl cuando hemos salido de la dicoteca, Amelie, me ha pedido que si podía acompañarlas hasta el coche, porque los "amigos" tenían intención de seguirlas. Y, como dice "Cafe Quijano", "dado que soy un caballero" las he acompañado hasta el coche. Y menos mal que como conozco al portero del pub, cuando salíamos le he pedido que "entretenga" a nuestros "amigos", y al final les hemos perdido de vista (eso sí el próximo día tendré que invitar a unos chupitos al portero).

Cuando por fín hemos llegado al coche nos hemos despedido, y (cosa rara) he intercambiado el teléfono (el número, se entiende) con Amelie (que maja que es), que me ha dicho que cuando vuelvan por La Baule me pega un toque. Aunque soy excéptico por naturaleza (y experiencia, sobre todo). Pero ya os iré contando.

Un saludo